Dos rosas amarillas.
Aquellos ojitos verdes como el olivo,
el mes de febrero me los apagó.
Como gotitas de agua el verano, los esfumó.
Cruce el algodón de sus manos inquietas,
entretejidas ya por vencida de tanto sufrir.
Pecosa su piel, de noche su cabello.
Preciso y puntual el destino nos vuelve a separar.
Tu sangre corre por las venas conjugadas
con los que llevamos esta pena de su defunción.
Tan joven tuvo que partir.
Dejó a su pobre madre de luto
y de un eterno sufrir.
Su alma fortuita, abandonó su cuerpo
Tanto que luchó por amor...
por consideración y compasión.
Se le marchitó la voz y cerró por siempre
sus ojitos verdes de olivo...y nos dijo...adiós.
Sin piedad nos dejó y un recuerdo de amor
nos heredó firmado con tus hijos.
¡Preferiste partir... hermano del alma!
No dejo de sufrir y menos de amarte.
que cerraron sus ojitos verdes como el olivo.
Dejé en su féretro 2 rosas amarillas
para que donde vaya me recuerde
como su hermana, su amiga.
Mientras, yo aquí en esta orilla
le recordaré mientras viva.
09/02/2010
Ami hermano..Hely






































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